Las dos primeras horas fueron de religión, y, como es costumbre, me quedo con la tutora y los seis niños que no dan religión católica. La verdad es que siempre he estado en contra de dar esta asignatura en los colegios públicos, ya que estamos en un país laico y no se debería tener a la religión católica como asignatura religiosa. De hecho pienso que si esta esta asignatura está, ¿por qué no hay lugar para la religión musulmana o la religión protestante?. Pero aún así esto está así por ley y hay que ajustarse a ella.En esta hora y media que estuvieron los niños en religión, los niños que no dan dicha asignatura se ponen a realizar la actividad de numeración hasta el 60, los que no la hubieran acabado y el resto se pusieron a colorear mandalas. Una niña se vino con nosotros a la mesa del profesor para contar monedas, ya que el día anterior se le vio bastante perdida. Le decíamos de reunir cantidades bajas, tales como tres, cinco, siete y quince céntimos. Con monedas de un céntimo no tenía ningún problema, pero cuando tenía que usar las otras se perdía. Así que estuvimos machacándole esos conceptos hasta , que más o menos, consiguió avanzar un poco.
Cuando llegaron los niños de religión, hicimos un dictado de tres líneas, en dicho dictado se trabajaba la ''y''. A pesar de que no era realmente complicado, había bastantes niños que confunden la ''y'' con la ''ll''. Además hubo grandes problemas con la palabra ''hoy'', la cual nadie escribió bien, ni siquiera los más espabilados sabían que ''hoy'' lleva una ''h'' delante. Esto se produce mayormente porque no han visto dicha palabra escrita nunca, así que lo escriben como suena, debido a que la h es muda.
Después hicimos otra lectura de una línea, como la del día anterior, los niños parecieron entenderlo mejor, aunque seguían con ciertos problemas a la hora de la comprensión lectora. Lo único que debemos hacer es seguir realizando todos los días que podamos, una pequeña lectura, hasta que esos problemas de imaginación se vayan superando poco a poco.
Después del recreo, subimos a la biblioteca y los niños cogieron un libro cada uno adaptado para su edad para leerlo en casa. Una vez en clase y viendo los problemas con el dictado, la profesora les mandó copiarlo tres veces a todo el mundo, así verían por lo menos como se escriben palabras tan cotidianas como ''hoy'', ''yo'' o la conjunción ''y'', todo ello en una libreta de cuadros o de dos líneas, según el niño y su nivel. Una vez acabado el copiado, los niños hicieron dos páginas del libro sobre lo comestibles que son las raíces, el tallo o las hojas de las distintas plantas, esto último parecían entenderlo perfectamente, ya que eran alimentos que se ven en el día a día como la zanahoria, el pimiento o la naranja.
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