Hoy es el día de vuelta de las vacaciones de semana blanca, en la fila nada más llegar, parecía que había niños con más ganas de lo habitual, esto da que pensar que estos niños durante estas vacaciones no han salido mucho a jugar, o no han salido lo suficiente con los padres o querían ver a sus amigos de nuevo. Todo esto no se tradució en más efectividad al trabajar, sino más bien en todo lo contrario, por lo menos en la primera hora de inglés. Los niños les costó entrar en la dinámica de la clase, a pesar de ser una clase amena, aunque al final de clase más o menos hubo bastante gente que consiguió hacer los ejercicios correctamente y entender el vocabulario.
En la siguiente hora, estuvimos trabajando lectura comprensiva, sobre un pirata y una princesa, en la que la profesora lo contaba y cada línea hacía grandes gestos y hacía preguntas a los niños. Aún así, a los niños les costaba entender la lectura. Les falta un poco de imaginación, en mi opinión no son capaces de imaginarse al pirata en un bote solo con letras y sin claros dibujos, e incluso a pesar de los gestos de la profesora. Tras ello se pusieron en marcha con las actividades sobre dicha lectura, que tras bastante esfuerzo y con ayudas de todos, consiguieron realizar.
Después del recreo, hubo hora de educación física con balones.Fue una clase de lanzamiento y recepción de balones, en la que se vio a los niños bastante motivados y con ganas, ya que parece que el recurso de usar balones les encanta. En esta clase me pude dar cuenta de una cosa clara, quién jugaba con balones, ya sea fútbol, baloncesto o balonmano, y los que no han cogido nunca una pelota. Es un hecho que los niños son cada vez más sedentarios y no son muchos lo que realiza un deporte, de hecho pregunto en los descansos y cuando están en la fila quienes hacen algún deporte a la tarde, y por desgracia son bastante pocos.
En la última hora subimos a la biblioteca. En esta hora estuvimos viendo un cuento en la pizarra digital. Este cuento estaba formado por varias diapositivas, en las que había un dibujo una frase y un locutor que lo leía. Al terminar el cuento, todos los niños se enteraron perfectamente de qué iba el cuento, y supieron perfectamente contestar a las preguntas, de hecho todos levantaban la mano y respondían casi a la vez. Esto dice que un cuento en los que haya letra, imagen y sonido les entra bastante mejor, que solo con los gestos y el sonido. Esto reafirma la hipótesis que los niños tienen una baja imaginación, y hay que conseguir trabajarla para lograr una comprensión óptima de las lecturas.
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